La Vía de la Plata: Castilla y León

Un paseo por la historia.

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Salí de Baños de Montemayor cuando todavía no había amanecido dejando el pueblo atrás, en la oscuridad de la noche, y pronto me vi cruzando a la comunidad de Castilla y León. La Sierra de Béjar me deslumbró por su belleza y, mientras recorría los caminos en el más absoluto silencio, me empapaba de su exuberante naturaleza. Así llegué al puente de la Magdalena (o de la Malena) construido en el S. XIII y que, asombrosamente, todavía se mantiene en pie. Junto a él se encuentra un precioso miliario, el que marca la milla 139, un vestigio más de las antiguas civilizaciones que en su día ocuparon la península Ibérica.

Baños de Montemayor
Provincia de Salamanca, Castilla y León
Puente de la Madalena, S. XIII
Miliario del Puente de la Madalena, milla 134

Pude disfrutar mucho de los paisajes de la provincia de Salamanca ya que el tiempo me fue respetando a pesar de que las nubes iban pisándome los talones. Atravesé pequeños pueblos donde encontraba muchas alusiones al Camino de Santiago como la curiosa estatua de Valverde de Valdelacasa donde el santo preside un cruce en el camino.

Apóstol Santiago en Valverde de Valdelacasa

Las dos capitales de Castilla y León que visité me dejaron muy buen sabor de boca. Llegué a Salamanca a la hora del vermut, encontrándome con sus calles muy animadas, repletas de gente que le daban a la ciudad un alegre ambiente festivo. Tras visitar sus plazas y edificios más emblemáticos, continué con mi ruta. Zamora en cambio estaba mucho más tranquila, pero su patrimonio histórico sorprende por lo cuidado que está, da gusto pasear por sus calles. Aunque no me gusta hacer noche en las ciudades, en Zamora no me quedó otro remedio pues me pilló un vendaval tan fuerte que en varias ocasiones estuvo a punto de tirarme al suelo, por lo que tomé la decisión de hacer noche en el albergue de peregrinos. Y al final fue una decisión de lo más acertada porque me dio la oportunidad de visitar la ciudad más a fondo y, al mismo tiempo, tuve la suerte de conocer a un grupo muy majo de peregrinos con los que compartí la cena.

Castillo de Zamora

Unos kilómetros después de dejar Zamora, abandoné la Vía de la Plata tomando ahora el Camino Sanabrés que va directo a Santiago, en vez de continuar hacia Astorga el Camino Francés, donde muere el de la Plata.

Ermita de la Virgen del Castillo, Montamarta
Río Esla

Me produjo un gran choque emocional encontrarme con las zonas asoladas por los incendios del pasado verano que dejaron a su paso un triste y oscuro paisaje.

Mi última noche en Castilla y León la pasé en el albergue de peregrinos de Asturianos, un pequeño pueblo fundado por un grupo de oriundos de esa provincia. Al día siguiente abandoné el albergue en plena noche, intentando esquivar la lluvia que se preveía llegara con fuerza antes de las 11 de la mañana y, para ello, me coloqué el frontal sobre el casco, poniéndolo en marcha junto con todas las luces de la bici. En la oscuridad, llegué a Galicia.

Historia de la fundación de Asturianos
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