Etapa 1, Caleta del Sebo – Nazaret

Volcanes, mar y pueblos blancos.

[lwptoc]

9 de enero de 2022. 53 km / 1150 m+

Nos levantamos temprano con la intención de tomar el primer barco a La Graciosa y el madrugón nos regala un bonito amanecer en Órzola. Parece que va a hacer muy buen día y además, no hace nada de viento.

Amanece en Órzola

Finalmente nos liamos con los preparativos y el desayuno y no llegamos al barco de las 8 h pero sí al de las 8:30 h. Mientras nos alejamos del puerto tenemos la oportunidad de ver Lanzarote con luz ya que ayer llegamos de noche a la isla y no pudimos ver nada. Los colores oscuros de la tierra en contraste con el blanco de sus pueblos van a ser una constante a lo largo de nuestro recorrido de hoy y mañana.

El mar anda un poco revuelto y el barco se mueve más de lo deseado pero el trayecto es corto y no llegamos a marearnos.

Llegamos a Caleta del Sebo que, junto con Pedro Barba, son las dos únicas localidades de La Graciosa. En la isla ni siquiera hay carreteras asfaltadas y darle la vuelta no nos va a llevar mucho tiempo; son solo 16 km por pistas, algunas de ellas de arena.

Caleta del Sebo
Reserva Marina

Comenzamos nuestra Gran Guanche con mucha ilusión y expectativas. Los primeros kilómetros ya son de una belleza extraordinaria por lo que estamos cada vez más animadas con el viaje que tenemos por delante.

Primeros km de la Gran Guanche

Detrás de nosotros dejamos la blanca Caleta del Sebo con los acantilados de Lanzarote al fondo.

Acantilados de Lanzarote al fondo

Cuando llegamos a la Playa Lambra, me llama mucho la atención los cientos de pequeñas conchas que hay en el suelo. ¡Las hay por todas partes!

Pasamos muy cerca de la Montaña Bermeja con su llamativo color oscuro en contraste con el dorado de la arena de su alrededor. El origen volcánico de esta isla se aprecia a simple vista.

Montaña Bermeja

Ya en el camino de vuelta a Caleta del Sebo, rodamos por una pista donde nos cruzamos con algún que otro turista con bici de alquiler. Es un buen plan para recorrer esta pequeña isla, incluso para aquellos que no tienen costumbre de pedalear.

Volviendo a Caleta del Sebo

Durante la travesía a Órzola, el mar sigue algo movido lo que nos permite ver los bufones de Punta Fariones en todo su esplendor.

Ya en Órzola decidimos comer algo antes de seguir la ruta pues no tenemos claro lo que nos vamos a encontrar a partir de aquí. En el supermercado del pueblo, compramos para hacernos unos bocadillos y nos los comemos en un banco junto a unas plataneras repletas de sus frutos que muy a mi pesar todavía no estaban maduros, por lo que no los pudimos probar. Me llamó mucho la atención encontrar esos racimos tan hermosos y con tantos plátanos en plena calle.

Almuerzo de supermercado
Plataneras

El comienzo de la ruta en Lanzarote no era ningún regalo ya que teníamos que ganar 300 m de desnivel en algo menos de 5 km pero, entre familiarizarnos con el terreno y que todo lo que íbamos viendo nos llamaba la atención, el camino se nos fue haciendo bastante ameno y llevadero.

Comenzamos subiendo

Nuestra ruta discurre en parte por el Camino Natural de Órzola a Playa Blanca, un itinerario creado para cruzar de norte a sur la isla caminando en varias etapas, visitando áreas protegidas como La Geria y otras de incalculable valor paisajístico como el Monumento Natural de La Corona.

Camino Natural de Órzola a Playa Blanca

Las plantaciones de Aloe Vera y sus productos comercializados, los vamos a encontrar en prácticamente todas las islas.

Plantación de Aloe Vera

Todos sabemos que Lanzarote es de origen volcánico, pero cuando buscas su mapa en Google Maps en la versión Satélite, es cuando realmente te das cuenta de la cantidad de cráteres que forman esta isla. En este tramo estuvimos rodando un rato con el cráter del volcán La Corona de fondo.

Cráter del volcán La Corona

Al igual que en Baleares tenemos el tradicional arte de “La pedra en sec” (piedra en seco) formando los muros en los laterales de los caminos, aquí hay algo similar pero con trozos de lava en vez de piedra por lo que enseguida apodamos a estas construcciones como “muros de lava en sec”. Forman semicírculos que protegen las vides que lamentablemente, en esta época del año todavía no tienen la hoja germinada por lo que no pudimos verlo en todo su esplendor.

Muros de lava

Desde el Mirador del Río hay unas espectaculares vistas de la isla que habíamos visitado esa misma mañana, La Graciosa.

La Graciosa desde el Mirador del Río

Todos los pueblos por los que pasamos estaban pintados de blanco lo que, junto con la presencia de algunas palmeras aquí y allá, les daba un precioso aspecto. La herencia de César Manrique en la isla se palpa en cada rincón que visitamos.

Máguez

La subida no se acababa todavía y seguíamos ganado desnivel de camino a Montaña Granada.

Subiendo a Montaña Granada

Y los esfuerzos se vieron recompensados con unas impresionantes vistas.

No había mucho tiempo para parar ya que todavía no habíamos llegado a nuestro punto más alto del recorrido por lo que continuamos camino con el pueblo de Haría al fondo, precioso municipio histórico conocido con el nombre de “El valle de las mil palmeras”.

Haría al fondo

Y por fin llegamos a Peñas del Chache, cumbre de nuestra ruta y punto más alto de la isla con 672 m y su imponente radar militar dándonos la bienvenida. No podemos evitar acordarnos del Puigmajor, punto más alto de la isla de Mallorca donde también hay una bola radar como las de aquí.

Radar militar en Peñas del Chache

Un poco más adelante, en medio de la nada, nos encontramos con la solitaria Ermita de las Nieves, construida en honor a la Virgen del mismo nombre a la que se la relaciona con las lluvias y que, según cuenta la leyenda, en 1427 se le apareció a un pastorcillo. El templo fue quemado por unos piratas en el siglo XVI quedándose en ruinas durante más de cien años. Finalmente fue reconstruido y la Virgen de las Nieves fue nombrada patrona de Lanzarote. La ermita se convirtió en un centro de peregrinación para agricultores de la zona que subían a pedirle lluvias a la virgen en épocas de sequía.

Ermita de las Nieves

A partir de aquí nos encontramos una larga bajada que disfrutamos mucho después de la exigente ruta de nuestro primer día en las Islas Canarias. Muy pronto llegamos a Teguise, otro de los preciosos pueblos blancos de la isla y que nos dejó maravilladas.

Teguise

Desde Teguise contactamos con Matteo, el creador de la Gran Guanche, que muy amablemente nos había invitado a pasar la noche en su casa, una bonita y cómoda guesthouse situada en la cercana Nazaret donde tuvimos la oportunidad de probar sus habilidades culinarias en una animada cena compartida con otros amigos. Matteo, además de preparar un delicioso menú, tuvo la paciencia necesaria para contestar a todas nuestras preguntas sobre el origen y formación de esta aventura llamada Gran Guanche y aclararnos las dudas acerca de lo que nos íbamos a encontrar a lo largo de las próximas semanas. Mañana nos acompañará un tramo de la ruta, hasta la entrada al Parque Natural de Timanfaya, por lo que ya tendríamos tiempo de seguir acribillándolo a preguntas. Ahora era hora de irse a dormir.

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