Etapa 2, Nazaret – Playa Blanca

Imposible no sorprenderse en Lanzarote.

[lwptoc]

10 de enero de 2022. 91 km / 938 m+

Comienza uno de los días que más me va a gustar de todo el viaje.

Nos levantamos a mesa puesta, con un delicioso desayuno preparado por Matteo. La verdad es que nos está tratando a cuerpo de rey; sin duda es el prefecto anfitrión y no puedo estarle más agradecida.

Salimos de Nazaret y atravesamos la preciosa Teguise con sus numerosos rincones con encanto donde me pararía a hacer fotos una y mil veces.

Teguise

A la salida de Teguise, tomamos la pista de Las Laderas donde nos hacemos una idea clara de lo que nos espera en el día de hoy. Con la playa de Famara y las faldas del Castillejo y la Mesa de fondo, vamos bajando hacia la costa.

El Castillejo, La Mesa y Famara al fondo
Bajando por Las Laderas

De una manera imponente, la Montaña Juan de Hierro y la Caldera Trasera con el pequeño pueblo de Soo a sus pies, se erigen al fondo de esta parte de la isla.

Montaña Juan del Hierro, Caldera Trasera y el pueblo de Soo a sus pies

La Playa de Famara es muy conocida por sus olas y se pueden encontrar muchas escuelas y comercios relacionados con el surf en la Caleta. Ese día, aun habiendo llegado bastante temprano, el mar estaba muy revuelto y la bandera roja avisaba del peligro de adentrarse en sus aguas.

Desde la Caleta de Famara nos fuimos bordeando la costa por un duro terreno que nos hizo poner a prueba nuestras habilidades técnicas en más de una ocasión. Arenales donde se nos clavaban las ruedas, duros y afilados pedruscos de lava y algún que otro escalón, nos tuvo entretenidos gran parte del recorrido hasta la llegada a la Caleta del Caballo.

Rodando por la costa
Terrenos técnicos

La Caleta del Caballo es un pequeño caserío que nació en torno a un solitario almacén que luego se fue rodeando de pequeñas chocitas de piedra que los pescadores construían para albergar a sus familias. Posteriormente y con la llegada del turismo, surgieron las casas de veraneo que hoy forman este bonito lugar que rodea a una pequeña cala de arena clara en contraste con el color de sus alrededores.

Caleta del Caballo

Pasado la Caleta, llegamos a La Santa donde nos paramos a desayunar por segunda vez en el día. Curiosamente, estando sentados en la terraza del bar, nos empezaron a caer unas gotas de lluvia… ¡Estamos en una zona donde la lluvia es algo raro de ver y nos estaba lloviendo! Por fortuna para nosotros, todo se quedó en cuatro gotas y pudimos seguir la ruta sin problema.

Nos alejamos de la costa camino del Parque Natural de los Volcanes. La belleza de esta isla no está como en otras en su vegetación que es más bien escasa, sino en las diferentes tonalidades de su tierra. El negro de sus suelos, los rojizos, marrones y ocres que vamos encontrando en los caminos y las laderas de los volcanes junto con el contraste de las paredes blancas de sus pueblos, nos tienen maravilladas. Incluso atravesamos zonas donde una especie de musgo amarillo ha cubierto el suelo de lava del lugar.

Negro y blanco
Molinos de viento
Viñedos en suelo de lava
Tonos amarillos cubriendo la lava

El terreno es en su mayoría ciclable pero en ocasiones nos obliga a bajarnos de la bici y empujar un poco.

Toca empujar

Descendemos hacia el Parque Natural de los Volcanes y el Parque Nacional de Timanfaya con los volcanes de fondo. Las vistas resultan espectaculares.

Nos adentramos en un impresionante tramo donde el camino discurre entre paredes de lava.

Paredes de lava

Por todas partes encontramos montañas originadas por antiguas erupciones volcánicas que reciben el nombre del color de sus laderas: Montaña Amarilla, Bermeja, Negra, etc. En esta ocasión nos topamos de frente con la Montaña Colorada.

Montaña Colorada

Antes de despedirnos de Matteo que nos acompaña hasta la entrada del Parque y aprovechando su gran habilidad con la fotografía, nos tomamos un tiempo para el “postureo” y nos regala unas cuantas fotos que guardaremos con mucho cariño y nos quedarán para el recuerdo. En el perfil de Instagram @granguanche.route os podéis hacer una idea de su destreza con la cámara.

Foto para el recuerdo

Llegamos a la carretera donde comienza el Parque y es hora de despedirnos y decir adiós a Matteo. Ha sido un verdadero placer conocer a este emprendedor y valiente italiano que nos ha hecho sentir como en casa con toda su amabilidad. Me siento tremendamente agradecida.

Llegó la hora de la despedida

Helena y yo seguimos rumbo a Yaiza y, pasado el pueblo de La Asomada, nos encontramos un grupo de parapentes volando junto a la Montaña Tinasoria.

Parapentes

Aprovechamos el espectáculo de los parapentes para parar a comer un bocadillo antes de comenzar la espectacular bajada a Uga por una pista rodeada de cultivos de viñedos en tierra de lava.

Bajada a Yaiza

En Uga paramos un momento frente a la Iglesia apostólica de San Isidro Labrador a comprar algo de agua.

Iglesia de San Isidro Labrador en Uga

Aunque nos marchamos de Lanzarote sin ver un solo camello, en Uga comprobamos que haberlos los hay.

Ser camello tiene sus ventajas

Cuando llegamos a Yaiza evaluamos cómo vamos de tiempo y decidimos tomar una ruta más rápida que la que teníamos prevista. Nos dirigimos así hacia la Playa de los Ciclos donde tomaremos la carretera que bordea la costa antes de desviarnos definitivamente a Playa Blanca, nuestro destino de hoy. Encontramos la carretera cortada al tráfico, pero una ciclista extranjera que viene en sentido contrario nos informa que con la bici sí podemos pasar por lo que, para nuestro alivio, no tenemos que volver atrás.

Este tramo del recorrido nos regala bonitos contrastes de colores a los que, aun habiendo sido la tónica del día, no llegamos a acostumbrarnos y no dejan de sorprendernos.

Colores

El Playa Blanca nos alojamos en un pequeño apartamento que hemos reservado a través de un portal en línea. Después de los 91 km de emociones de hoy, nos encontramos agotadas y solo con ganas de una buena ducha, una copiosa cena y una cómoda cama. Desafortunadamente, estamos más de una hora esperando en la puerta del alojamiento a que nos entreguen las llaves del apartamento cosa que termina por agotar nuestras últimas energías. Mañana temprano tomamos el barco a Fuerteventura y cualquier tiempo de descanso desaprovechado nos pasará factura. Finalmente nos instalamos y podemos descansar.

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