Etapa 1: Diklici – Dubrovnik

Dubrovnik, la perla del Adriático.

[lwptoc]

18 de mayo de 2022. 25 km / 332 m+

Me desperté temprano y preparé mis cosas para salir cuanto antes hacia lo desconocido. Estaba feliz con todo lo que me esperaba ese día en el vecino país de Bosnia y Herzegovina, que me moría de ganas de conocer. Mi primera parada sería la preciosa ciudad de Trebinje donde aprovecharía para hacer noche después de visitarla y hacer unas compras. Mi cara irradiaba felicidad.

Todo preparado para comenzar

Con el track cargado en el GPS, me subí a la bici y salí a la carretera con las primeras pedaladas. Enseguida vino la primera cuesta y cuando fui a subir piñones, el cambio no se movió. Probé de nuevo y nada, ni caso. Presioné la maneta para bajar piñones y bien, esta vez todo funcionó sin problema, pero al volver a intentar subirlos, no obtuve ninguna respuesta. Paré en un saliente de la carretera para inspeccionar los cambios y me di cuenta de que la maneta izquierda no funcionaba en absoluto, estaba muerta. ¿Y ahora qué? Entre la rueda de ayer y ahora esto, ¡vaya comienzo de viaje!

En viajes como este llevo conmigo las herramientas básicas para salir del paso con las típicas averías de pinchazos, rotura de cadenas, etc., pero para este problema no disponía ni de piezas de recambio ni de los conocimientos técnicos necesarios para afrontarlo. Con la ayuda del Google Maps me dispuse a buscar una tienda de bicis en los alrededores, pero para mi sorpresa, no había ninguna. Lo que sí encontré fue un sitio de alquileres de bicicletas, Omega Bike Dubrovnik, y pensé que allí deberían tener algún mecánico que me pudiera ayudar. Esto suponía desviarme de mi ruta original, ya no me dirigiría al interior, hacia Bosnia y Herzegovina, sino que tomaría rumbo norte por la costa.

Sin poder cambiar de marchas recorrí los 25 km que me separaban de Dubrovnik, la preciosa ciudad también conocida como “la Perla del Adriático” y es que, como pude comprobar unas horas más tarde, la ciudad rebosa de historia y belleza por todos sus rincones, calles y puerto.

Dubrovnik, la perla del Adriático

Finalmente, tras mucho esfuerzo, llegué a Omega Bike (www.omega-auto.hr) donde Antonio, el encargado del alquiler, me atendió de la mejor manera que pudo. Le comenté mi problema, pero él no conocía los cambios que yo llevaba y en ese aspecto no pudo hacer nada. Yo sospechaba que el fallo era de la batería que, aunque era nueva, por algún motivo se había descargado. Si esto era así, el problema tenía fácil arreglo y la cosa no iría a mayores. Crucé los dedos y nos dispusimos a hacer pruebas y cambios de pilas entre ambas manetas lo que nos confirmó, para mi inmensa alegría, que ese era el problema. Buscando una explicación, pensé que, durante el transporte de la bici en el avión, la maneta del cambio se había quedado presionada con alguna pieza del equipaje y eso había provocado el inesperado desgaste de la batería. Tras comprar baterías nuevas en un Müller unas calles más abajo, el tema estaba solucionado y, antes de despedirnos, Antonio me regaló la moneda de 50 lipas (media kuna) que habíamos utilizado para sacar la batería de su receptáculo. Todavía conservo esta moneda conmigo, cuando leáis las entradas posteriores entenderéis el por qué.

Omega Bike

Estaba en Dubrovnik y era hora de tomar una decisión. Ya se me había hecho tarde para intentar retomar el plan original de dormir en Trebinje y, por otro lado, si decidía volver sobre mis pasos para pasar al país vecino, habría perdido un día entero y acabaría la jornada prácticamente donde lo había empezado. En esta primera parte de mi viaje llevaba un poco ajustado el calendario ya que tenía que estar en Eslovenia a principios de junio donde tenía previsto pasar unos días haciendo varios trekkings por las montañas, por lo que decidí cambiar los planes y, ya que estaba en Dubrovnik, aprovechar para visitar esta preciosa ciudad y proseguir mi viaje al día siguiente recorriendo la costa de Croacia dirección norte, en vez de ir hacia el interior del continente.

La Ciudad Antigua de Dubrovnik es espectacular. Rodeada por antiguas murallas de piedra, sus calles y edificios de estilo barroco, renacentista o incluso gótico, están muy bien conservados.

Murallas de Dubrovnik

Según vas recorriendo sus calles, te vas encontrando con torres, palacios, iglesias o fortalezas que te transportan a otras épocas.

La Torre Minceta es la más alta de toda la muralla y data del s. XIV.

Torre Minceta

Las calles de Dubrovnik son un hervidero de turistas. Llenas de comercios, restaurantes, oficinas de cambio de divisa, etc., toda gira entorno a sus visitantes.

Torre del reloj

El Puerto Viejo, o Stara Luka en croata, bien merece una visita. Fue un importante puerto comercial durante los siglos XV y XVI y más recientemente, durante la guerra de independencia de Croacia, fue una de las zonas de la ciudad donde se sufrió los peores bombardeos. Actualmente se ve en perfecto estado.

Puerto Viejo de Dubrovnik

La de San Juan es una de las 5 fortalezas que formaban parte del sistema defensivo de la ciudad. Se encuentra enfrente del fuerte Lovrijenac.

Fortaleza de San Juan

El fuerte Lovrijenac fue construido en 3 meses y fue clave en la resistencia al dominio veneciano. En 1667 sufrió una destrucción parcial causada por un terremoto.

Fuerte Lovrijenac

Terminé mi paseo por la ciudad con una extraña sensación. Sin duda es un lugar espectacular y sus calles y edificios están muy cuidados y limpios. Todo estaba al detalle hasta tal punto de que me quedé con la sensación de estar paseando por un escenario de película con sus calles de atrezo. ¡Y es que todo era tan perfecto que parecía de mentira!

Cuando terminé de ver la Ciudad Antigua busqué un cajero donde sacar moneda local y un sitio donde comprar algo para cenar. Después me dirigí al camping Solitudo Sunny (www.camping-adriatic.com),
el único que encontré en Dubrovnik. Pasé el resto de la tarde reorganizando tracks y ajustando la planificación de las etapas de los próximos días.

Solitudo Sunny camping
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