Etapas 16 y 17: Vuelvo a Lisboa y repito etapa a Setúbal

Regreso a Lisboa y comienzo la segunda parte del viaje.

[lwptoc]

28 de noviembre de 2021. 73 km / 515 m+

El sábado 27 de noviembre y ya con la bici arreglada, cogí el vuelo que me llevaría de vuelta a Lisboa para continuar con mi periplo por tierras portuguesas. Como siempre, los nervios del viaje me mantenían alerta y pendiente de que la caja de la bici subiera al avión correctamente y así lo pude comprobar a través de las cristaleras de la sala de embarque.

Avión en el aeropuerto de Palma

El vuelo fue tranquilo pero en la terminal de llegadas del aeropuerto de Lisboa tuve el primer susto ya que la caja de la bici me llegó completamente abierta por la parte inferior. La posibilidad de que me faltase cualquier cosa, desde una de las bolsas del equipaje hasta el sillín o, pero aún, las ruedas, estaba ahí y no respiré aliviada hasta comprobar que todo estaba en su sitio.
Ya más tranquila, busqué en la terminal un rincón apartado y me dispuse a montar la bici y el equipaje.

Montando la bici

Sé que esto lo he hecho cientos de veces pero todavía, hasta que no veo que todo funciona y está en su sitio, no se me quita el nudo del estómago de la preocupación de que algo pueda ir mal. Una vez que todo está listo, no puedo evitar sentir una punzada de orgullo que luego se me quita cuando compruebo que no he apretado bien el tornillo del manillar…

Bicicleta lista para comenzar

Con la bici ahora sí completamente lista, salgo a la calle y veo que Lisboa me recibe con lluvia y viento. Afortunadamente, la lluvia va a caer solo a ratos y no me mojo mucho de camino al hostal. De hecho, el sol termina de salir por completo cuando ya estoy recorriendo la orilla del Tajo y cerca de la Torre de Belém. He decidido repetir alojamiento y me hospedo en el mismo sitio donde estuve con Silvia y Helena cuando llegamos a la ciudad apenas una semana antes.
Si en algún momento había pensado en parar a comprar uno de los famosos pasteles en la pastelería Pastéis de Belém, pronto cambio de idea tras ver las largas colas de gente que ha tenido la misma idea y es que es sábado y las calles y los locales de alrededor están muy animados.
Una vez instalada, me voy a comprar algo para cenar y me preparo la ruta del día siguiente. Los domingos los horarios de los barcos que cruzan a Trafaria varían del resto de la semana por lo que hay que comprobar los horarios antes de arriesgarse a darse un madrugón para luego estar una hora esperando en el muelle (www.ttsl.pt). Aunque sabía que la primera salida era a las 08:30, me entretuve montando el equipaje y llegué unos minutos tarde por lo que aproveché que la mañana estaba muy soleada, para tomarme un café y un croissant en una agradable terraza. Poco tiempo más tarde vi llegar el barco que me cruzaría a la otra orilla del río Tajo.

Ya en Trafaria todo me resultaba conocido y estuve repitiendo el mismo camino hasta que me di cuenta de que en Portugal, las tiendas de Decathlon abren en domingo por lo que cambié mi ruta y me dirigí directamente a la que hay en Setúbal ayudándome de las indicaciones del Google Maps que, una vez más, me demostró que no es del todo fiable.

Caminos ya conocidos

Así me vi metida en varios berenjenales como la de una larga pista de arena no ciclable que me obligó a empujar bici durante un buen rato. Pero siempre hay un final y con algo de paciencia, se llega a todas partes.

Trampa de arena

Después de las compras de última hora, llegué al centro de Setúbal con sus bonitas callejuelas y su animado paseo con el Mercado de Navidad, sus puestos de madera y villancicos, a tope de transeúntes.

Calles de Setúbal

De allí continué unos 5 km hasta el camping que se encuentra en una tranquila zona junto a una preciosa cala (www.ecoparqueoutao.visitsetubal.com). Cuando llegué hacía un verdadero vendaval y me costó un poco montar la tienda pero más tarde el viento se calmó y pude pasar una buena noche.

La cala junto al camping

Cuando ya casi estaba instalada, una pareja canadiense que viajaba en bici con 3 niños pequeños (el menor recién había cumplido un año el día anterior), montaron su tienda junto a la mía y tuve la oportunidad de charlar con ellos esa noche y a la mañana siguiente. Venían desde Montreal y habían comenzado su viaje en Oporto con la intención de llegar hasta Estambul recorriendo toda la orilla del Mediterráneo a lo largo de 9 meses.
El padre llevaba un remolque con 2 asientos para los niños mayores, y la madre otro remolque para el bebé.
Si a mí ya me parece complicado ir sola llevando tan solo mi equipaje, no os cuento la admiración que esta familia produjo en mí. A los niños se les veía felices y estaban de lo más bien de organizados. Cada día intentaban llegar a destino a las 3 de tarde para poder descansar, montar todo el campamento y dar clases a los dos niños mayores que no podían perder sus lecciones.
Ella me contó que, antes de tener a los niños, se había recorrido todo Canadá y ambas costas de los Estados Unidos viajando en bicicleta. Me resultó una mujer de lo más interesante y me encantó la conversación que tuvimos. Está claro que este tipo de viajes te hacen conocer gente increíble.

Las bicicletas de la familia canadiense

Esa noche me dormí con una bonita vista de las luces de la otra orilla frente a mí.

La otra orilla
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