Etapa 18: Setúbal – Melides

Entre arrozales y palafitos.

[lwptoc]

29 de noviembre de 2021. 75 km / 339 m+

Amanece algo nublado pero la desembocadura del río Sado está en calma. Hoy tengo que coger barco para cruzar de Setúbal a Cais Sul, en la península de Tróia.
Me despierto a las 6 y desayuno en la misma tienda con mi hornillo y los restos de comida que me quedaron de la cena. Al desmontar la tienda me doy cuenta de que, probablemente por el fuerte viento de ayer, he perdido la bolsa donde se guarda el esqueleto de la tienda. Es algo que no tiene importancia pero me da rabia, soy bastante cuidadosa con estas cosas y no puedo evitar sentirme molesta. La busco por los alrededores pero no veo nada.

Estuario del Río Sado

Tras otra interesante conversación con los vecinos canadienses, me despido de ellos y me pongo en ruta. Salgo pitando con la intención de coger el barco de las 9:30. Voy un poco justa y además el camino comienza subiendo pero finalmente llego a tiempo e incluso me sobra algo para charlar con unos finlandeses que estaban pasando sus vacaciones haciendo Lisboa – Sagres en bicicleta.
Una vez en el barco veo que somos unas ocho bicis las que vamos a bordo, cosa que me alegra.

Finlandeses viajando en bici

Al desembarcar en la península de Tróia me encuentro con una larga y recta carretera que es parte de la Eurovelo 1. El comienzo de la ruta de hoy recorre una lengua de tierra de cerca de 20 km de largo por algo menos de 2 de ancho, sin apenas urbanizar y salpicada de arrozales, pinares y eucaliptos.

Eurovelo 1

Hasta Comporta recorro alrededor de 13 km pero, una vez allí, decido desviarme hasta Carrasqueira aunque esto me suponga alargar la ruta 14 km más, pero creo que va a merecer la pena ya que podré visitar el puerto palafítico de pescadores, al borde de la Reserva Natural do Estuário do Sado.

Comporta

Llegando a Carrasqueira, hay que continuar bordeando la orilla. Es un bonito paseo.

Carrasqueira

Tras pasar Carrasqueira el camino continúa entre arrozales por un lado y el estuario por el otro.

Arrozales

Cuando llego a los palafitos me pregunto cómo pueden seguir estas construcciones en pie cuando se ve todo tan frágil que parece que, en cualquier momento, se va a descomponer y los muelles y las casetas de los pescadores van a acabar inevitablemente en el agua.

Estos palafitos me recuerdan al Sudeste Asiático. Parece mentira que, a tantos kilómetros de distancia, me venga estos pensamientos pero las cabañas de pescadores sobre los pilotes a un lado del camino y los arrozales al otro, me traen recuerdos de mis viajes por Asia.

Palafitos

Vuelvo a Comporta de nuevo entre arrozales por un camino donde no me cruzo con nadie y la paz y tranquilidad es absoluta.

Ya de vuelta en Comporta, paro a tomar un café en una agradable terraza. Creo que este ha sido el café más caro de todo el viaje, cosa que me extrañó mucho hasta que recordé que un amigo me había comentado que este lugar se había puesto de moda en los últimos años y está recibiendo a muchos visitantes que se compran verdaderos casoplones para venir de vacaciones a este tranquilo y bonito lugar.

Comporta

Justo delante del Museo del Arroz de Comporta, dejo el asfalto y me meto por un camino junto a una acequia con la pretensión de llegar por él hasta Carvalhal y así evitar la aburrida Eurovelo pero, tras recorrer unos kilómetros, vuelvo a la carretera por lo impracticable del camino debido a la cantidad de arena que hay en él. En esos días llegaré a la conclusión de que la arena es en la mitad sur de Portugal lo que los adoquines son en su mitad norte. Y creedme cuando os digo que prefiero rodar por los adoquines cien veces más que por la arena.

Rodando junto al canal

En la pequeña localidad de Torre, me llaman la atención los nidos de cigüeñas que hay en la misma carretera.

Cuando llego a Melides, un bonito pueblo de casitas blancas, hago la compra en el supermercado y me dirijo por un pequeño camino hacia la costa, concretamente a la Lagoa de Melides, donde he visto que hay un camping. En ese momento ya llevo algo más de 70 km y estoy cansada, lo único que quiero es acampar, ducharme y comer algo. Cuando llego al Camping Melides (www.clubdecampismolisboa.pt) una amable encargada me informa de que el lugar es solo para socios y que, lamentablemente, el próximo camping más cercano está cerrado. Mi cara al escuchar esto debió ser todo un poema pues, sin que tuviese que rogarle más, me dejó pasar y acampar, lo cual le estaré eternamente agradecida. Creo que esa noche fue la que mejor dormí de todo el viaje.

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